Quiénes somos
La Fraternidad Sacerdotal Misionera Ad Gentes es una Confesión Religiosa de vida consagrada, constituida para el anuncio del Evangelio y el servicio de los pobres en las periferias de Colombia.
Cuanto somos procede del altar. La celebración diaria del Santo Sacrificio no constituye entre nosotros un acto devocional añadido a la jornada, sino el centro del cual la jornada entera recibe su forma y su sentido. De allí parte el clero hacia las misiones y allí regresa cuando el día concluye. Quien desee comprender esta Fraternidad ha de comenzar necesariamente por el sagrario, pues todo lo demás —la formación, la caridad, la vida fraterna— no es sino consecuencia de lo que allí se celebra.
Nuestra vocación es la de permanecer. En territorios donde la presencia institucional resulta intermitente y la atención pública se retira apenas cesa la emergencia, esta Fraternidad ha elegido quedarse: no visitar, sino habitar; no asistir, sino acompañar; no administrar un programa, sino compartir una suerte. Ese verbo, permanecer, ha ordenado esta obra desde su primer día y sigue ordenándola hoy.
Vivimos en común bajo los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Nuestro clero ejerce oficios y profesiones dignas en la sociedad civil y destina sus propios recursos al sostenimiento de la obra, de modo que las comunidades a las que servimos no hayan de cargar jamás con el peso de quienes van a servirlas.
Bajo el amparo de Nuestra Señora de Fátima y de Nuestra Señora de la Paz, la Fraternidad camina desde hace veintitrés años hacia el mismo horizonte con que fue concebida: que el Evangelio alcance a quienes se encuentran más lejos, y que los alcance del único modo en que verdaderamente puede hacerlo, esto es, encarnado en la vida de quien lo anuncia.
Naturaleza y estructura institucional
La Fraternidad Sacerdotal Misionera Ad Gentes es una Confesión Religiosa reconocida por el Estado colombiano mediante Personería Jurídica Especial N.° 0780 del 9 de mayo de 2023, otorgada por la Dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior conforme a la Ley 133 de 1994 sobre libertad religiosa y de cultos. NIT 901.912.055-7.
Se rige por un ordenamiento estatutario propio de cuarenta y cinco artículos bajo régimen de gobierno episcopal, y dispone de casa de formación sacerdotal, clero incorporado, misiones estables en diversas regiones del país y una obra social articulada a nivel nacional. No se trata de una iniciativa reciente ni de una estructura improvisada, sino de una institución con veintitrés años de trayectoria verificable, constituida conforme a la ley, dotada de gobierno propio y sostenida por el trabajo de sus miembros.
El escudo recoge en imagen aquello que somos
Su lema, In nomine tuo, Domine, ad gentes, «En tu nombre, Señor, hacia las gentes», expresa que la misión no se emprende por iniciativa propia ni en nombre propio, sino en el nombre de Aquel que envía. Leídos en orden, sus tres campos dicen qué hizo Cristo, qué anunciamos nosotros y a quién servimos.
La cruz y la llama
Sobre campo de oro, color de lo divino, la Cruz de gules recuerda el Sacrificio del Calvario que cada día se hace presente sobre nuestro altar. Sobre ella arde la llama del Espíritu Santo. Nadie es enviado si antes no ha sido redimido, y nadie permanece en la misión si el Espíritu no lo sostiene.
El libro y la antorcha
Sobre campo de azur, color mariano, de la verdad y de la fidelidad, el libro aparece abierto: la Palabra de Dios no se custodia como un tesoro guardado, se proclama. La antorcha recuerda que quien la recibe tiene el deber de llevarla adonde aún es de noche.

El cordero sobre la tierra verde
Sobre campo de sinople, color de la esperanza, el Cordero de plata evoca a Cristo, Cordero de Dios, y al rebaño que nos ha sido confiado. Está de pie sobre tierra firme: nuestra misión ocurre en territorios precisos, con nombre propio.
La cruz que corona y la divisa
La cruz procesional de oro va delante del misionero abriendo camino: nada de lo que hay debajo tiene sentido si ella no va primero. Y la divisa lo declara: quien sale en su propio nombre, vuelve con las manos vacías.
Hacia dónde caminamos
Misión
Anunciar el Evangelio de Jesucristo en las periferias de Colombia, sosteniendo una vida sacerdotal enteramente ordenada a la Eucaristía, acompañando de manera estable a las comunidades que nos son confiadas, y sirviendo a quienes el mundo ha dejado atrás: las familias arrancadas de su tierra por la violencia, los niños sin alimento, las madres que sostienen solas su hogar y los ancianos a quienes ya nadie visita.
Visión
Consolidarnos como una comunidad reconocida por la integridad de su vida sacerdotal, el rigor de su formación y la fecundidad de su caridad; y permanecer, en aquellos territorios donde la esperanza escasea y la presencia institucional se interrumpe, como signo estable de que Dios no ha abandonado a los suyos.
Valores
Fidelidad
Profesamos la fe católica sin reservas, tal como está contenida en el Catecismo, y la enseñamos sin añadirle ni quitarle nada.
Centralidad eucarística
La Eucaristía es fuente y culmen de cuanto somos. De ella nace la misión y a ella vuelve.
Verdad
Decimos lo que somos, con exactitud y sin adorno. La transparencia sobre nuestras obras, cifras y límites es una exigencia de conciencia, no una estrategia.
Fraternidad
Vivimos en común: la misma mesa, la misma oración, la misma misión.
Caridad en las periferias
Vamos donde la necesidad es mayor y el acompañamiento es menor. No esperamos a que los pobres lleguen hasta nosotros.
Austeridad
Nuestro clero ejerce oficios y profesiones dignas y aporta sus propios recursos al sostenimiento de la obra, para no ser carga de las comunidades a las que sirve.
Eucarística, mariana y reparadora
No se trata de tres devociones yuxtapuestas, sino de un solo movimiento: del altar nace la entrega, la Virgen la sostiene, y la reparación la ofrece por aquellos que más la necesitan.
La Eucaristía, centro de la jornada
La Santa Misa se celebra diariamente y en ella participa la comunidad entera: no es un acto privado del sacerdote al que otros asisten, sino el acto por el cual la comunidad existe. El Santísimo permanece expuesto en los tiempos establecidos. Quien sirve a los pobres sin haber estado antes de rodillas, termina sirviéndose a sí mismo.
La Liturgia de las Horas
Antes de que amanezca se rezan las Laudes, y cuando cae la noche se cantan las Completas, precedidas del examen de conciencia. Rezar la Liturgia de las Horas es unirse a la oración que la Iglesia entera eleva sin interrupción. Quien la reza no ora solo, aunque esté solo.
El Santo Rosario
Oración diaria de la casa. Se reza entero, sin prisa, también en los días en que no hay ganas —y especialmente en esos días, porque la fidelidad se mide en ellos—. Nos fue indicado en el origen de nuestra andadura y lo hemos conservado sin interrupción durante veinte años.
El Jueves Sacerdotal
Cada jueves dedicamos tiempo especial a la adoración reparadora y a la súplica por la santificación de los sacerdotes: por los fieles, para que perseveren; por los que atraviesan oscuridad, para que sean sostenidos; y por los que han caído, para que encuentren el camino de regreso.
Espiritualidad mariana y mensaje de Fátima
Caminamos bajo el amparo de Nuestra Señora de Fátima y de Nuestra Señora de la Paz. Quien engendró al Verbo para el mundo es la primera misionera, y bajo su manto pusimos esta obra desde el principio. Del mensaje de Fátima retenemos lo esencial: la llamada a la oración, a la penitencia y a la conversión del corazón; y la súplica por el Santo Padre y por la unidad de la Iglesia. Nuestra devoción mariana es sobria y doctrinalmente fundada.
Pilares de la vida diaria
Todo llegó después, y llegó despacio
En el año 2003, en el municipio de Bello, Antioquia, comenzó un acompañamiento constante a familias desplazadas por la violencia. No había casa, ni estatutos, ni nombre reconocido: había una convicción y las horas que el trabajo de cada día dejaba libres. La comunidad naciente se llamó Frayles Marianos, y el 9 de julio de 2005 puso por escrito sus primeras normas de vida en común.
En 2006 presentó su proyecto ante el Arzobispo de Medellín, Mons. Alberto Giraldo Jaramillo, quien reconoció el valor de aquel trabajo con los desplazados y señaló, con franqueza pastoral, el largo camino de maduración que la comunidad tenía por delante. Aquella palabra se guardó, y dos de sus indicaciones —la centralidad de la Eucaristía y el rezo del Santo Rosario— se convirtieron desde entonces en la regla de la casa, observada sin interrupción hasta hoy.
Vinieron después años de trabajo silencioso, sin estructura y sin visibilidad, sostenidos por la oración y por el oficio de cada uno. Hoy la obra tiene casa de formación, clero incorporado, misiones en varias regiones del país y una red de servicio que alcanza a miles de personas. Nada de esto estaba previsto en 2003.
Comienza en Bello, Antioquia, el acompañamiento a familias desplazadas por la violencia.
Se formalizan las primeras normas de vida comunitaria (9 de julio).
Presentación del proyecto ante el Arzobispo de Medellín.
Inicio de la labor pastoral Cristo Resucitado en San Antonio de Prado.
Primera misión bajo la identidad de Fraternidad Sacerdotal Misionera Ad Gentes.
Personería Jurídica Especial N.° 0780 del Ministerio del Interior.
El llamado
«¿A quién enviaré? ¿Quién irá de parte nuestra?» Y respondí: «Heme aquí, envíame»Is 6, 8
Hay una pregunta que nadie puede responder en lugar de otro, y que sin embargo ningún hombre logra eludir para siempre: para qué ha sido puesto en el mundo.
A algunos, Dios responde esa pregunta llamándolos al altar. Rara vez lo hace de manera extraordinaria. Ordinariamente llega como una inquietud que no cede con los años, como una atracción hacia algo que se ha visto en otros y no se sabe nombrar, o como la sospecha persistente de que la propia vida está destinada a algo más vasto que los propios proyectos.
Si esa inquietud le ha alcanzado, no la deje pasar por miedo a equivocarse. Discernir no compromete: discernir es preguntar con seriedad. Esta casa existe, entre otras cosas, para acompañar esa pregunta.
Nuestra Casa de Formación
La Casa Provincial de Formación es el corazón de la Fraternidad. No es una residencia de estudiantes ni un centro académico: es una comunidad de vida, oración y estudio, donde se forma a quienes un día habrán de servir al altar y a los pobres.
Formamos sacerdotes para las periferias. No pastores de escritorio, sino hombres capaces de estar donde hay que estar, con la preparación intelectual que la Iglesia exige y la cercanía humana que la gente necesita.
Las cuatro dimensiones de la formación
La formación sacerdotal es una sola realidad que se despliega en cuatro dimensiones inseparables. Un hombre santo pero inepto, o sabio pero duro de corazón, no sirve al Pueblo de Dios.
Humana y comunitaria
El fundamento de todo lo demás, pues la gracia no suprime la naturaleza sino que la supone. Se cultivan la sinceridad, el respeto, la justicia, la fidelidad a la palabra, la capacidad de escuchar, el dominio de sí y el equilibrio afectivo, la fortaleza, la laboriosidad, la sobriedad y la alegría. Se acompaña en particular la madurez afectiva, para que el celibato sea entrega libre y fecunda del corazón entero. La vida en común es escuela: convivir, servir sin buscar reconocimiento, corregir con caridad y recibir corrección sin resentimiento.
Espiritual
Centro en la Sagrada Eucaristía y fin en la configuración con Cristo Sacerdote: Misa diaria, Liturgia de las Horas, oración mental, Rosario, adoración, Jueves Sacerdotal, examen de conciencia, lectio divina, confesión frecuente, dirección espiritual, retiro mensual y ejercicios anuales. Todo seminarista elige libremente a su director espiritual y confesor; lo manifestado en el fuero interno queda amparado por el sigilo más estricto y jamás se emplea para el gobierno de la casa.
Académica
Un conocimiento amplio y sólido de las ciencias sagradas, para exponer la fe con claridad, responder a las objeciones de su tiempo y alimentar la propia vida espiritual con la verdad estudiada. El estudio es una obligación grave derivada de la vocación, impartido en plena fidelidad a la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio.
Pastoral y misionera
Predicar, catequizar, celebrar, acompañar, administrar los sacramentos y servir a la caridad. Cada seminarista tiene una práctica pastoral estable bajo la supervisión de un sacerdote y, al menos una vez al año, una experiencia misionera prolongada en los territorios de mayor dificultad. La caridad no se aprende en los libros.
El itinerario formativo · ocho años
Nuestra Casa excede deliberadamente el mínimo establecido para los estudios filosófico-teológicos, por juzgarlo insuficiente para la exigencia de la misión a la que forma.
Propedéutico
Iniciación en la oración, verificación de la recta intención, nivelación cultural y primer discernimiento. El aspirante puede retirarse libremente en cualquier momento.
Filosofía · 3 años
Historia de la filosofía, metafísica, antropología, ética, lógica, teodicea, filosofía del conocimiento y del lenguaje.
Teología · 4 años
Escritura, teología fundamental y dogmática, moral, espiritual, liturgia, patrología, historia de la Iglesia, derecho canónico, DSI, misionología, catequética y homilética.
Etapa pastoral
Servicio a tiempo completo en una de las misiones, bajo la guía de un sacerdote experimentado.
Formación permanente
La formación no concluye con la ordenación: ejercicios espirituales, jornadas de estudio y retiros anuales.
Un día en la Casa de Formación
Todos los miembros de la casa participan en los servicios domésticos, sin distinción de etapa formativa. El desprecio del trabajo manual es incompatible con el espíritu de esta Fraternidad.
Lo que pedimos y lo que ofrecemos
Lo que pedimos
No buscamos números. Buscamos hombres que puedan sostener una vida entera: una fe practicada y no solamente heredada; equilibrio humano para la vida en común; disposición sincera a los consejos evangélicos; capacidad y voluntad de estudio; y libertad interior, pues nadie es admitido por presión familiar, por necesidad económica ni por huida de otra cosa.
Lo que ofrecemos
- Formación académica completa: tres años de Filosofía y cuatro de Teología.
- Dirección espiritual personal y vida sacramental diaria.
- Acompañamiento psicológico profesional durante el discernimiento.
- Vida comunitaria ordenada, con regla de vida propia.
- Experiencia misionera real en los territorios, desde el primer año.
- Sostenimiento de la formación: ningún joven queda fuera por no disponer de recursos.
Admisión, impedimentos y disciplina
Requisitos de admisión
Solo son admitidos quienes se juzguen dotados de las cualidades humanas, morales, espirituales e intelectuales, así como de la salud física y psíquica y de la recta intención necesarias para el ministerio.
- Ser varón bautizado y confirmado en la fe católica, para los candidatos al ministerio ordenado.
- Haber cumplido dieciocho años. La Casa no admite menores de edad en régimen de internado.
- Haber culminado la educación media, acreditada con el título correspondiente.
- Gozar de salud física y equilibrio psíquico suficientes para la vida común, el estudio y la exigencia misionera.
- Presentar recta intención, libre de coacción familiar, presión social o motivación ajena a la vocación.
- Observar conducta moral íntegra y gozar de buena reputación.
- Manifestar disposición sincera a vivir el celibato, la pobreza y la obediencia.
Documentación que se solicita
Solicitud escrita y autógrafa; partidas de bautismo y confirmación recientes; certificado de estudios; documento de identidad; certificado médico y valoración psicológica practicada por profesional designado por la Casa; dos cartas de referencia, una de ellas de un sacerdote que lo conozca; hoja de vida; y declaración sobre la ausencia de impedimentos. Quien haya pertenecido a otro seminario, casa de formación o instituto religioso deberá presentar además informe escrito de aquella institución sobre las causas de su salida.
Impedimentos de admisión
Publicamos con claridad lo que impide el ingreso, para que nadie emprenda un camino que no podrá recorrer. No pueden ser admitidos:
- Quien no profese íntegramente la fe católica, o sostenga públicamente doctrina contraria al Magisterio.
- Quien esté ligado por vínculo matrimonial, mientras este subsista.
- Quien tenga hijos menores u otras personas a su cargo respecto de las cuales subsistan obligaciones de sostenimiento no resueltas.
- Quien haya incurrido en apostasía, herejía o cisma.
- Quien haya procurado el aborto, cooperado eficazmente en él, o cometido homicidio voluntario.
- Quien haya sido condenado por delito contra la libertad, integridad y formación sexuales, especialmente si la víctima fue menor de edad, o exista contra él denuncia fundada en esta materia. Este impedimento no admite excepción alguna.
- Quien padezca enfermedad psíquica que, a juicio de peritos, lo incapacite para el ministerio o para la vida común.
- Quien padezca adicción activa a sustancias psicoactivas, al alcohol o al juego.
- Quien haya sido despedido de otro seminario o instituto por causa grave.
El aspirante está gravemente obligado a manifestar cualquier impedimento que le afecte. La ocultación vicia la admisión.
Disciplina y causales de salida
La disciplina es formativa, no punitiva. Toda corrección busca el bien del seminarista y el de la comunidad, y se aplica con caridad, proporción y respeto a la dignidad de la persona. Antes de cualquier procedimiento formal se emplea la corrección fraterna y privada. Ninguna sanción grave se impone sin oír personalmente al interesado, comunicarle por escrito los hechos y concederle plazo para presentar sus descargos.
Salida voluntaria. El seminarista puede retirarse libremente en cualquier momento. Se le acompaña en el discernimiento de esa decisión, se le entrega constancia de los estudios cursados y se le despide con gratitud. La Fraternidad no considera fracaso la salida de quien, discerniendo con sinceridad, descubre que su camino es otro.
Causales de despedida:
- La pérdida manifiesta de la fe o la adhesión pública a doctrina contraria al Magisterio.
- La ausencia manifiesta y persistente de vocación.
- La inmadurez afectiva o psíquica incompatible con el ministerio, acreditada por informe pericial.
- La conducta gravemente escandalosa, dentro o fuera de la Casa.
- La reincidencia en faltas graves tras haber sido sancionado.
- El incumplimiento reiterado y culpable de las obligaciones académicas.
- El descubrimiento de un impedimento ocultado al tiempo de la admisión.
- La adicción activa cuando se rechace el tratamiento ofrecido o este resulte infructuoso.
- Todo delito contra la libertad e integridad sexuales, especialmente contra menores o personas vulnerables.
Toda despedida se resuelve por escrito y motivada, con audiencia previa del interesado y derecho a presentar descargos.
Caminos de vocación
Vocación sacerdotal
Para varones que disciernen el llamado al ministerio ordenado, mediante el itinerario formativo completo.
Vocación misionera laical
Para hombres y mujeres que desean entregar su vida al servicio de las misiones y la obra social. El apostolado de los laicos es una vocación propia y necesaria.
Vocaciones tardías
Para quienes descubren el llamado después de otra vida. La madurez no es un impedimento: con frecuencia es una ventaja.
Colaboradores y benefactores
Quien no es llamado a la vida consagrada puede sostener la obra con su oración, su trabajo profesional o su aporte material.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que estar seguro de mi vocación para escribir?
¿Puedo visitar la casa antes de decidir?
¿Hay un límite de edad?
¿Tengo que pagar por la formación?
¿Qué pasa si entro y descubro que no es mi camino?
¿Las mujeres pueden formar parte de la Fraternidad?
¿Puedo seguir viendo a mi familia?
¿Qué estudios necesito tener?
Escríbanos
No hace falta tener certeza alguna; basta la inquietud. Quien escriba recibirá respuesta de un sacerdote de la Fraternidad y, si lo desea, se le ofrecerá una conversación personal y la posibilidad de conocer la casa sin compromiso alguno.
- Correo vocacional: vocacionesadgentes@gmail.com
- Teléfono / WhatsApp: +57 301 963 9909
- Casa Provincial de Formación — Armenia, Quindío
Señor Jesús, que llamaste a quienes quisiste y los enviaste a anunciar tu Reino:
llama hoy a quienes has elegido para esta obra,
dales oído para escucharte y valor para responderte,
y concede a quienes ya te siguen la gracia de perseverar.
Nuestra Señora de Fátima, Madre de los llamados, ruega por nosotros. Amén.
El Señor no llama a todos a la misma hora
«Salió de nuevo hacia la hora undécima y encontró a otros que estaban allí, y les dijo: Id también vosotros a mi viña»cf. Mt 20, 3-7
A unos el Señor los llama al alba, cuando apenas despunta la vida y todo está por decidirse. A otros los llama cuando el sol está sobre su cabeza, en la plenitud del trabajo y de las responsabilidades ya contraídas. Y a otros todavía los llama cuando el sol les da en la espalda y ellos creían que la jornada se les había ido sin remedio. A todos les dice lo mismo: id también vosotros a mi viña.
Esta Fraternidad no es únicamente una comunidad de sacerdotes. Es una familia en la que caben quienes son llamados a distintas horas y de distintas maneras: mujeres y hombres consagrados, misioneros laicos, voluntarios, benefactores. Todos sostienen la misma obra, cada uno desde el lugar que le corresponde.
Consagradas de la Familia Ad Gentes
Las mujeres consagradas entregan su vida entera al servicio de la misión mediante los consejos evangélicos, viviendo en comunidad y sirviendo en las casas de misión. Su vocación no es auxiliar ni subordinada a la del clero: es una vocación propia, con carisma y misión propios. En los territorios, buena parte de lo que sostiene la obra —el acompañamiento de las madres, la atención de los niños, la escucha paciente de las mujeres que han perdido todo— solo puede hacerlo otra mujer.
- Acompañamiento de mujeres, madres cabeza de familia y familias vulnerables.
- Catequesis y formación en la fe de niños, jóvenes y adultos.
- Atención en programas de nutrición, salud y acompañamiento psicosocial.
- Animación de la oración y la vida litúrgica en las casas de misión.
- Presencia estable en los territorios.
Itinerario: aspirantado y conocimiento mutuo, formación inicial en la vida espiritual, la doctrina y el carisma, y consagración mediante compromisos renovables antes de asumirlos de manera perpetua.
Vida consagrada laical masculina
Para hombres que descubren un llamado a la entrega total sin ser llamados al ministerio ordenado: vivir los consejos evangélicos y la vida común, y servir desde la condición laical. El laico consagrado llega donde el sacerdote no siempre llega: al mundo del trabajo, de la empresa, de la escuela, del barrio; a las conversaciones ordinarias donde la fe se transmite sin púlpito.
Misioneros laicos
Hombres y mujeres —casados, solteros, con familia y profesión— que se comprometen de manera estable con una de nuestras obras: un tiempo determinado de servicio, una formación periódica y la participación en la vida de oración.
- Servicio permanente en una casa de misión del propio lugar.
- Misiones anuales de Navidad y Semana Santa.
- Aporte profesional: médicos, psicólogos, abogados, docentes, contadores, comunicadores, ingenieros.
- Formación y acompañamiento de otros laicos.
Vocaciones tardías
Acogemos expresamente a quienes descubren el llamado después de haber recorrido otro camino: una profesión ejercida durante años, un oficio, una vida ya hecha, a veces una viudez. La madurez no es impedimento; con frecuencia es ventaja. Quien llega habiendo vivido sabe a qué renuncia y sabe por qué; conoce el mundo al que será enviado y trae una competencia profesional que la misión necesita. Para estos casos adecuamos el itinerario formativo, reconociendo estudios previos cuando corresponda.
Voluntariado
La puerta más ancha de esta casa. No exige consagración ni compromiso perpetuo: exige disponibilidad y seriedad.
- Permanente: servicio regular con dedicación semanal acordada.
- De misión: jornadas misioneras de varios días en los territorios.
- Profesional: aporte jurídico, médico, psicológico, contable, pedagógico o comunicacional.
- A distancia: traducción, diseño, redes, materiales formativos y apoyo administrativo.
Pedimos respeto por la dignidad de las comunidades, constancia, discreción y disposición a recibir formación previa.
Todo voluntario que vaya a tener contacto con menores de edad o personas vulnerables debe pasar por un proceso previo de verificación de antecedentes y firmar el código de conducta de la entidad.
La misión en el mundo
Nuestro nombre dice ad gentes: hacia las gentes. Esa expresión no conoce fronteras. Aunque nuestras misiones se encuentran hoy en Colombia, la Fraternidad está abierta a quienes, desde otros países, deseen vincularse a esta obra.
- Discernir la vocación sacerdotal, consagrada o misionera laical.
- Participar como voluntario internacional en jornadas de misión.
- Colaborar a distancia con el propio trabajo profesional.
- Sostener una obra concreta o la formación de un seminarista.
- Acompañar con la oración desde el propio país.
Benefactores
Quien no puede dar su tiempo puede dar de lo suyo, y quien no puede dar de lo suyo puede dar su oración, que es lo primero y lo que nunca sobra.
Los benefactores de la Fraternidad son recordados diariamente en la Santa Misa y en la oración comunitaria. No publicamos sus nombres: la caridad, según el Evangelio, no necesita que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha.
Cómo aportarEl primer paso es el mismo: escribir
Cualquiera que sea el camino que le interese, nadie decide en la primera conversación, y nadie queda comprometido por preguntar.
- Correo: vocacionesadgentes@gmail.com
- Teléfono / WhatsApp: +57 301 963 9909
No llegamos a hacer visitas: permanecemos
La Fraternidad acompaña de manera estable a comunidades de varias regiones del país. En cada territorio hay casa de misión, presencia constante y trabajo sostenido en el tiempo.
«Que el Evangelio alcance a quienes se encuentran más lejos»
Súmese a la misiónServimos porque creemos
La caridad no es para nosotros una actividad añadida a la vida espiritual: es su consecuencia necesaria. Quien celebra la Eucaristía y no reconoce después el mismo rostro de Cristo en el hambriento, en el enfermo y en el anciano abandonado, no ha entendido lo que celebró.
Por eso nuestra obra social no se organiza como un programa asistencial desligado de la fe, ni tampoco como un pretexto para el proselitismo. Servimos a todos sin condición ni distinción de credo.
Líneas de acción

Alianza con CORPAZ ONG DDHH
La dimensión caritativa de la Fraternidad se desarrolla en alianza con la Corporación Internacional de Defensa CORPAZ ONG DDHH (NIT 901.696.867-3), dedicada a la defensa integral de los derechos humanos, el acompañamiento psicosocial, la educación comunitaria, la prevención de adicciones y la construcción de paz territorial. A través de esta alianza se opera en 5 sedes a nivel nacional, con impacto directo e indirecto en más de 10.000 beneficiarios en las regiones Caribe, Andina y de Antioquia.
Visitar CORPAZQuien desee sumarse puede hacerlo de tres maneras: con su oración, que es la primera y la que nunca sobra; con su tiempo y competencia profesional, como voluntario; o con su aporte material.
Proyectos de la Fraternidad
Muy pronto publicaremos aquí cada proyecto con su lugar, a quiénes sirve, en qué consiste, su estado actual, su meta concreta y cómo se puede apoyar, junto con actualizaciones periódicas de su avance.
Disponibles para quien busca
La Fraternidad no existe solo para sus miembros. Buena parte de nuestro ministerio consiste en estar disponibles para quien busca.
Acompañamiento espiritual
Para quien atraviesa un momento de búsqueda, de duelo, de decisión o de oscuridad. No se requiere pertenecer a la Fraternidad ni compartir todas nuestras convicciones: basta querer hablar con alguien que escuche sin prisa. Es gratuito, confidencial y sin plazo fijo.
Atención sacramental
Las comunidades atendidas por la Fraternidad disponen de celebración de la Santa Misa, confesión, unción de los enfermos y acompañamiento en los momentos de enfermedad y muerte.
Peticiones de oración
Puede enviarnos su intención y la encomendaremos en la oración comunitaria y en el Santo Sacrificio. No hace falta explicar nada ni dar detalles: basta el nombre o incluso solo la intención.
Para quien atraviesa una crisis
Si usted está atravesando un momento de angustia grave o pensamientos de hacerse daño, por favor busque ayuda profesional inmediata además de la espiritual. En Colombia puede comunicarse con la Línea 106 o acudir al servicio de urgencias más cercano.
Estaremos con usted, pero no queremos ser su única ayuda cuando necesita más de una.
Llamar a la Línea 106Régimen de gobierno episcopal
La Fraternidad se rige por un ordenamiento estatutario de cuarenta y cinco artículos.
Mons. Andrés Felipe Hio
Obispo y Superior General · Representante Legal
Nació en Bello, Antioquia, un 11 de septiembre. En el año 2003, siendo muy joven, comenzó a acompañar a familias desplazadas por la violencia en su municipio natal y en las comunas de Medellín, dando origen al proyecto de vida comunitaria del que nacería esta Fraternidad.
En 2007 realizó un itinerario de estudio por el norte de Alemania —Schleswig, Hamburgo y Berlín—, donde conoció de cerca la realidad de las comunidades religiosas de Europa septentrional y las distintas formas jurídicas que amparan la vida consagrada. Recibió la ordenación presbiteral en el año 2014 y la consagración episcopal el 11 de octubre de 2025.
Es Representante Legal de la Fraternidad y de la Corporación Internacional de Defensa CORPAZ ONG DDHH. Su trabajo en defensa de los derechos humanos, desarrollado durante más de quince años en territorios de conflicto, cuenta con Medidas Cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Veintitrés años dedicados a la misma causa: estar donde la necesidad es mayor.
Mons. Didier Alexander Villegas Soto
Vicario Provincial · Encargado de la Misión del Urabá antioqueño · Vicepresidente Ejecutivo de CORPAZ ONG DDHH
Clero y comunidad
La Fraternidad cuenta hoy con obispos, presbíteros, diáconos y seminaristas mayores, además de un cuerpo de colaboradores laicos que sostiene la obra social en los distintos territorios.
Estamos para servirle
Datos institucionales
- Confesión Religiosa Fraternidad Sacerdotal Misionera Ad Gentes
- Personería Jurídica Especial N.° 0780 de 2023 — Ministerio del Interior
- NIT 901.912.055-7
- Casa Provincial de Formación — Medellín, Antioquia, Colombia
- Correo institucional: misioneraadgentesf@gmail.com
- Teléfono: +57 301 605 3667
- Vocaciones y voluntariado: +57 301 963 9909
Donaciones y aportes
Quien desee sostener las misiones, la Casa de Formación o los programas de atención puede hacerlo a través de la siguiente cuenta:
- Entidad
- Confiar Cooperativa Financiera
- Tipo
- Cuenta de Ahorros
- Número
- 041600396
- Titular
- Confesión Religiosa Fraternidad Sacerdotal Misionera Ad Gentes
- NIT
- 901.912.055-7
Al realizar la transferencia, el sistema de Confiar muestra el nombre del titular abreviado: «Confesión Religiosa Fraternidad Sacerdotal Mision». Es la cuenta correcta.
Para solicitar certificado de donación, escriba a misioneraadgentesf@gmail.com indicando la fecha y el valor del aporte. Estos son los únicos canales oficiales de donación.
Política de Tratamiento de Datos Personales
1. Responsable del tratamiento
Confesión Religiosa Fraternidad Sacerdotal Misionera Ad Gentes, identificada con NIT 901.912.055-7, con Personería Jurídica Especial N.° 0780 de 2023 del Ministerio del Interior, domiciliada en Medellín, Antioquia. Correo electrónico para efectos de esta política: misioneraadgentesf@gmail.com. Teléfono: +57 301 605 3667.
2. Marco normativo
La presente política se adopta en cumplimiento de la Ley 1581 de 2012, del Decreto 1074 de 2015 y de las demás normas que regulen el derecho fundamental de hábeas data en la República de Colombia.
3. Datos que recolectamos
La Fraternidad puede recolectar, según el caso: nombres y apellidos; documento de identidad; fecha de nacimiento; dirección; teléfono; correo electrónico; datos académicos y laborales; y la información que el titular voluntariamente suministre a través de los formularios del sitio.
Tratándose de aspirantes a la formación sacerdotal o misionera, pueden recolectarse además datos de salud física y psíquica, informes de valoración psicológica, referencias personales y eclesiásticas, y documentación sacramental.
4. Datos sensibles
Advertimos expresamente que la información relativa a la afiliación o convicción religiosa, los datos de salud y los datos biométricos tienen el carácter de datos sensibles conforme a la ley colombiana.
El titular no está obligado a autorizar el tratamiento de datos sensibles, y su negativa no le acarrea consecuencia alguna, salvo cuando dicho dato resulte indispensable para la finalidad solicitada por él mismo, como ocurre, por ejemplo, con la valoración de idoneidad de un aspirante a la formación. En ese caso se le informará previamente y de manera expresa.
Los datos sensibles se tratan con medidas reforzadas de seguridad, con acceso restringido al personal estrictamente necesario, y no se comparten con terceros salvo obligación legal.
5. Finalidades del tratamiento
- Atender las solicitudes de información, orientación vocacional y acompañamiento espiritual.
- Adelantar los procesos de admisión, formación y acompañamiento de los candidatos.
- Gestionar la relación con benefactores, donantes, voluntarios y colaboradores, y expedir los certificados correspondientes.
- Enviar información institucional, boletines y comunicaciones sobre la obra, cuando el titular lo haya autorizado.
- Atender las obligaciones legales, contables y tributarias de la entidad.
- Adelantar la gestión de la obra social, dentro de los límites que la ley establece para los datos de los beneficiarios.
- Conservar la memoria histórica e institucional de la Fraternidad.
6. Derechos del titular
Conforme al artículo 8 de la Ley 1581 de 2012, el titular de los datos tiene derecho a:
- Conocer, actualizar y rectificar sus datos personales.
- Solicitar prueba de la autorización otorgada, salvo cuando la ley exceptúe ese requisito.
- Ser informado sobre el uso que se ha dado a sus datos.
- Presentar quejas ante la Superintendencia de Industria y Comercio por infracciones a la ley.
- Revocar la autorización y solicitar la supresión del dato, cuando no exista deber legal o contractual que lo impida.
- Acceder de forma gratuita a sus datos personales.
7. Procedimiento para consultas y reclamos
Las consultas y reclamos deben dirigirse al correo misioneraadgentesf@gmail.com, indicando el nombre del titular, el documento de identidad, la descripción de los hechos y los datos de contacto para la respuesta.
Las consultas serán atendidas en un término máximo de diez (10) días hábiles. Cuando no fuere posible atenderlas dentro de ese término, se informará al interesado antes del vencimiento, expresando los motivos y la fecha en que se atenderá, que en ningún caso superará los cinco (5) días hábiles siguientes.
Los reclamos serán atendidos en un término máximo de quince (15) días hábiles contados desde el día siguiente a su recibo. Cuando no fuere posible atenderlos dentro de ese término, se informará al interesado antes del vencimiento, expresando los motivos y la fecha en que se atenderá, que en ningún caso superará los ocho (8) días hábiles siguientes.
Si el reclamo resulta incompleto, se requerirá al interesado dentro de los cinco (5) días siguientes para que subsane las fallas. Transcurridos dos (2) meses sin que presente la información requerida, se entenderá que ha desistido.
8. Área responsable
La atención de peticiones, consultas y reclamos relacionados con datos personales corresponde a la Secretaría de la Fraternidad, a través del correo institucional señalado.
9. Menores de edad
El tratamiento de datos de niños, niñas y adolescentes está prohibido, salvo cuando se trate de datos de naturaleza pública y cuando dicho tratamiento responda y respete el interés superior del menor y asegure el respeto de sus derechos fundamentales.
Cuando sea necesario recolectar datos de menores en el marco de la obra social, se requerirá siempre la autorización escrita de sus representantes legales, previa información sobre la finalidad del tratamiento, y se escuchará la opinión del menor cuando su madurez lo permita.
No se publican fotografías ni datos identificables de menores de edad en este sitio ni en ningún medio institucional sin autorización escrita de sus representantes legales.
10. Seguridad y conservación
La Fraternidad adopta las medidas técnicas, humanas y administrativas razonables para proteger la información contra adulteración, pérdida, consulta, uso o acceso no autorizado. Los datos se conservarán únicamente durante el tiempo necesario para cumplir las finalidades del tratamiento y las obligaciones legales aplicables.
11. Transferencia y transmisión
La Fraternidad no vende, arrienda ni cede a terceros la información personal de los titulares. Solo podrá compartirla cuando exista obligación legal, orden de autoridad competente, o cuando sea necesario para la prestación de un servicio contratado, en cuyo caso el tercero quedará obligado contractualmente a cumplir esta política.
12. Autorización
Al diligenciar cualquiera de los formularios de este sitio, el titular declara haber leído la presente política y autoriza de manera previa, expresa e informada el tratamiento de sus datos personales conforme a ella.
13. Vigencia
La presente política rige a partir de su publicación. Las bases de datos de la Fraternidad tendrán la vigencia necesaria para cumplir las finalidades descritas y las obligaciones legales. Cualquier modificación sustancial será comunicada a los titulares por los medios habituales.
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